LOS MONOS DE LA MENTE
Se puede trabajar con la imaginación no sólo en los planos internos, sino también aquí fuera. Por ejemplo, si ves a un perro que viene por la calle y que parece que le gustaría morderte, visualiza una situación de amor. Manten tu atención en amar al perro: acariciarlo, jugar con él y rascarle detrás de las orejas. Es un buen ejercicio espiritual, y también puedes mantener apartadas las marcas de sus dientes. Por supuesto, nunca está de más darle un amplio espacio.
El mismo principio puede usarse en los planos internos cuando tu mente da saltos continuos. Puedes visualizar tus pensamientos como monos saltando y ver qué puedes hacer para que se calmen. Estás trabajando con una técnica imaginativa, que te ofrece una multitud de posibilidades.
Visualiza una puerta que quieres atravesar, pero no puedes porque los monos están saltando por todas partes frente a ella. Díte a tí mismo, tengo que calmar a los monos, y entonces podré atravesar la puerta y entrar en el mundo de la Luz y el Sonido.
Dále a los monos juguetes brillantes y atractivos con campanas, o aliméntalos con plátanos. Puedes involucrarte tanto en calmar a los monos de la mente que te darás cuenta de que te estás divirtiendo. El Alma se está expresando ahora.
Tan pronto como se calmen, vete corriendo hacia la puerta. En el otro lado está la Luz dorada pura de Dios. Sepas que el Maestro está allí. Te dice: "Estoy aquí siempre que esquives a los monos".
Los monos de la mente son simplemente los guardianes de la puerta. Harán todo lo posible para evitar que pases. Una vez que encuentres una manera de calmarlos, entonces estarás listo para ir más allá, a los mundos internos.